¿Cuáles son las ventajas de hacer un curso de música?

Para muchas personas, hacer un curso de música va más allá de cómo consume discos o de cuáles son sus canciones favoritas. Después de todo, estamos expuestos al poder de la música en todas las etapas de nuestra vidas por los múltiples beneficios que tiene. Está comprobado científicamente que escuchar una canción que nos gusta ayuda al cerebro a liberar serotonina y endorfinas, conocidas como las «hormonas de la felicidad». Además, aprender a tocar un instrumento en la infancia ayuda a desarrollar las capacidades motrices y mejora las conexiones neuronales de nuestro cerebro.

¿Pero cuáles son los beneficios de estudiar música? Más allá del placer que genera estudiar un tema tan interesante, existen diferentes salidas laborales relacionadas a este rubro. Los cursos de teoría musical o de producción tienen salidas laborales ligadas al mundo del entretenimiento, al cine e incluso a la publicidad. Sin contar que poder transformar una melodía que pensó en una obra musical es el sueño de muchas personas. Si es algo que te parece interesante, te invitamos a leer este artículo.

Donde hacer cursos de música

Un poco de historia

Se estima que el origen de la música se remonta a los principios de la humanidad, hace 50 mil años. Las primeras tribus nómadas creían que tenía propiedades mágicas y sobrenaturales, por eso la utilizaban para mejorar el trabajo colectivo o en rituales de apareamiento. Había también quienes creían que la música en danzas rituales representaban la vida, mientras que el silencio equivalía a la muerte. Con los años, la música pasó de ser parte de los ritos de una etnia para convertirse en una de las artes más respetadas.

Las grandes civilizaciones hicieron de la música parte de su cultura, evolucionando los sonidos de sus antepasados con nuevos instrumentos. Muchas de las formas y modos de la música actual se generaron en la Edad Antigua (4.000 a.C. – 476 a.C.), pero las composiciones más complejas aparecieron varios años después.

Evolución

En las cortes de los reyes europeos de la Edad Media (476 – 1453), los trovadores y juglares musicalizaban historias para el deleite de quienes los escuchaban. Si bien había cantores populares que interpretaban»letras profanas» ajenas al credo, fue la Iglesia Católica quien ayudó con la próxima evolución de la música. Los cantos gregorianos, parte fundamental de la liturgia desde el Siglo IX, empezaron a ser armonizados, fomentando el uso de la polifonía. El Renacimiento elevó aún más el carácter divino de la música con la aparición de géneros como el madrigal, la frottola o la lauda.

Durante períodos como el Barroco (1600 – 1740) y el Romanticismo (1800-1890) se amplió la teoría musical, incluyendo conceptos como las tonalidades, los intervalos y los diferentes sistemas de escalas. Las obras musicales ya no eran solamente una expresión religiosa, sino una forma de expresarse y de demostrar el virtuosismo de sus compositores e intérpretes. Nombres como Johann Sebastian Bach, Ludwig van Beethoven o Wolfgang Amadeus Mozart trascendieron sus períodos históricos para convertirse en iconos de la música.

Música para las masas

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Hasta mediados del Siglo XIX, la única manera de escuchar música era tocando un instrumento o asistir a un concierto. Todo eso cambió en 1877 con la invención del el primer dispositivo capaz de grabar y reproducir ondas sonoras: el Fonógrafo. Por primera vez en la historia de la humanidad, melodías podían ser grabadas y escucharse en cualquier momento. Diez años después, el Gramófono de Emile Berliner ayudó a popularizar la técnica gracias a la utilización de discos de ebonita, celuloide o goma laca.

La aparición de micrófonos eléctricos, soportes magnéticos de grabación y discos de plástico polivinílico ayudaron a que la música deje de ser un símbolo elitista. La invención de la radio fue la catapulta para que nuevos géneros y cantantes se acerquen a más personas. Lo que antes era una expresión de divinidad o virtuosismo se convirtió en un negocio multimillonario. La música popular ayudó a abarcar un mercado mucho más grande y permitió la aparición de nuevos géneros y subgéneros.

Revolución Digital

A finales de los ’70, la tecnología de grabación comenzó a virar lentamente de los sistemas analógicos hacia los digitales. Si bien hubo sistemas híbridos (como las cintas DAT), la aparición de los primeros software de grabación en la década del ’90 significó que un estudio podía dejar de operar con sistemas de cinta. La evolución de las computadoras y la creación de placas de sonido profesionales permitió a millones de personas poder hacer grabaciones con calidad profesional desde su casa.

Para principios del Siglo XXI, artistas de todo el mundo comenzaron a ofrecer sus composiciones en plataformas digitales. Las discográficas ya no sólo iban a buscar nuevos talentos a la calle, también los encontraban gracias al material que compartían en sus redes sociales. La calidad de sonido que se puede conseguir con el software, los plug-ins, y el micrófono correctos puede ser casi tan profesional que lo que se lograba hace 20 años en un estudio.

¿Por qué hacer un curso de música?

El motivo principal por el cual las personas van a realizan un curso de música es por el amor que tienen por ella. Quienes toman clases o estudian en un conservatorio no sólo están buscando aprender a ejecutar un instrumento, también quieren los recursos musicales para expresarse. Para componer una obra se necesita conocer como leer, escribir e interpretar música, y la mejor manera de aprender eso es estudiando.

Talento fabuloso

Hay personas que han logrado su marca en la música a base de talento, Paul McCartney es uno de ellos. El ex-Beatle compuso algunas de las canciones más importantes de la cultura popular y, además del bajo y la guitarra, puede tocar piano, teclados y la batería. En 1991, escribió una pieza a pedido de la Royal Liverpool Philharmonic Society que incluía una orquesta completa, cantantes de ópera y un coro. Pero más allá de sus 50 años de carrera, McCartney nunca aprendió teoría musical y hasta el día de hoy no sabe como leer una partitura.

Cursos de música online

¿Qué cursos de música puedo tomar?

Las personas que desean aprender música suelen elegir algunas de estas opciones:

  • Instrumento

    La mejor manera de conocer más sobre la música es aprender a tocar un instrumento. Ya sea por curiosidad o por fines recreativos, millones de personas alrededor del mundo aprenden a tocar la guitarra, el piano, la batería o alguna de las cientas de opciones disponibles. Se suele decir que empezar a practicar desde temprana edad puede ayudar mejorar la destreza en el instrumento, pero no significa que empezar a aprender a una edad adulta sea imposible. Se puede aprender a tocar mediante cursos de música online, escuelas o conservatorios, los cuales otorgan títulos que permiten enseñar música en ámbitos académicos.

  • Instrumentación y composición musical

    El paso siguiente a aprender a tocar un instrumento es saber como integrar muchos a la vez. Más allá de las ventajas de hacer un curso de teoría musical, el carrera de Instrumentador y Compositor está pensada para aquellas personas que quieren crear obras complejas. Es indispensable tener conocimientos previos de teoría y solfeo antes de empezar a estudiar.

  • Grabación y producción musical

    Aprender a grabar correctamente puede ser tan importante como saber tocar música. En las escuelas y los cursos de producción musical se aprende a manejar software multipista, además de técnicas y estilos que permiten registrar una obra musical de la mejor manera. Muchos músicos suelen hacer esta carrera o hacer cursos sobre este tema para poder encontrar un estilo propio y obtener grabaciones caseras con un sonido más rico y potente.

¿Tiene alguna salida laboral?

Estudiar música puede tener diferentes salidas laborales. Los títulos de conservatorio no sólo permiten que una persona pueda tocar en ámbitos académicos, también habilitan a enseñar música en escuelas primarias y secundarias. La carrera de Instrumentación y Composición dan herramientas para poder hacer música instrumental para teatro, cine y televisión, entre otros ámbitos. Quienes estudian Producción y Grabación pueden ofrecer sus servicios en estudios de grabación, o haciendo toma de audio y post-produción en rodajes de películas o TV.

¿Dónde estudiar?

Las escuelas de música o las clases particulares de instrumento son una manera para empezar. Las clases en estos ámbitos no suele ser muy formal, pero es la mejor manera de arrancar para quienes se están iniciando. Los conservatorios, escuelas terciarias y las universidades como el Berklee (donde se puede hacer el curso de fundamentos de la guitarra eléctrica y acústica) son el paso siguiente para aquellas personas que quieren ejercer de manera profesional.

Otra manera de aprender más sobre para aprender sobre música es mediante MOOCs, cursos online masivos que se pueden hacer desde cualquier lugar del planeta. Un ejemplo de ello es el curso de soundcool online que es dictado por la Universitat Politècnica de Valencia y que emite certificado oficial que te servirá para presentar en tu currículo.

Conclusión sobre los cursos de música

Quien elije estudiar música no sólo lo hace para que deje de ser un pasatiempo, también es porque la ama. Estudiar historia, teoría, solfeo y pasar horas practicando un instrumento son pruebas de ello. Y, más allá de que sea una parte importante de nuestra vida, no todas las personas piensan la música como una vocación. Es cierto que requiere de esfuerzo, trabajo y dedicación, pero los resultados pueden ser muy satisfactorios. Y no hay nada más hermoso que estudiar algo que produzca ese nivel de satisfacción.

Espero que este artículo te haya servido. Y, si sabes de alguien que le pueda interesar, no dudes en compartirlo.

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Martin Vecchio Coursalia

Mi nombre es Martín Vecchio. Soy Redactor y Community Manager, habiendo trabajado para diferentes medios y empresas de todo el mundo. Estudié publicidad y guión cinematográfico, lo cual me permite ser parte de proyectos vinculados a ambas ramas. Cuando no estoy escribiendo, paso mi tiempo mirando series y películas o tomando fotografías.

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